El lunes pasado, cuando volvía del paseo matutino con mi perro me llamó la atención el verde de los ajos saliendo por encima de la nieve. Para ser enero, un par de dedos de nieve es un poco escaso...
No sé si debido al calentamiento global o por el aumento de temperatura del Atlántico Norte, el caso es que este invierno está siendo muy suave y sin apenas nieve. Aunque en principio pueda parecer algo bueno, las plantas en Nueva Inglaterra están aclimatadas al frío y, de hecho, lo necesitan.
Al cubrir las plantas y el suelo, la nieve está actuando como un aislante. Aunque parezca lo contrario suaviza las temperaturas. Al aislar también evita que los días cálidos le indiquen a las plantas que ya es tiempo de volver a empezar. Una de mis mayores preocupaciones es que empiecen a brotar las parras ya que van a venir heladas fuertes y esto podría acabar con ellas.
No sé si debido al calentamiento global o por el aumento de temperatura del Atlántico Norte, el caso es que este invierno está siendo muy suave y sin apenas nieve. Aunque en principio pueda parecer algo bueno, las plantas en Nueva Inglaterra están aclimatadas al frío y, de hecho, lo necesitan.
Al cubrir las plantas y el suelo, la nieve está actuando como un aislante. Aunque parezca lo contrario suaviza las temperaturas. Al aislar también evita que los días cálidos le indiquen a las plantas que ya es tiempo de volver a empezar. Una de mis mayores preocupaciones es que empiecen a brotar las parras ya que van a venir heladas fuertes y esto podría acabar con ellas.


Generalmente planto los ajos en Acción de gracias (a finales de noviembre), a pesar de que el tío Mario me dice que es mejor hacerlo a mediados de octubre. Como sus ajos son siempre mejores que los mios, este año decidí seguir su consejo y los
